Pastoral 08 de MArzo - Ap. Alberto Magno Sales de Oliveira
¿No Tengo Tiempo para Orar? – Parte 2
¡Qué maravilloso testimonio de la Iglesia Primitiva! En medio de situaciones que se iban complicando para la vida de los líderes y discípulos del Señor, es tremendo recibir este relato de que “la Iglesia hacía sin cesar oración a Dios” por Pedro, que se hallaba en prisión. Y, ¡qué maravilla si esta fuera la realidad de todas las Iglesias y en todos los tiempos! Ni siempre pudimos ver la Iglesia como un todo movida a intercesión ante el Trono de Dios, pues este mover espiritual fue mantenido a lo largo de los siglos por un remanente fiel.
Somos testigos de que, cuando llegamos a Bolivia para servir al Señor en la Primera Iglesia Bautista, el año 1989, había un remanente de discípulos movidos por el Espíritu Santo a estar en la brecha por sus vidas, familias y por la iglesia.
Éstos han mantenido al día los negocios del Reino ante la Presencia del Todopoderoso y, por éstos, muchas cosas han sucedido aquí en la Tierra como resultado de su intercesión. ¡Ah, si tuviéramos a toda la Iglesia de Cristo orando en unidad de espíritu! La pregunta que se nos viene a la mente es:
¿Por qué los cristianos no oran? O, ¿por qué no estamos orando?
- Por Incredulidad.
La cuarta razón por la cual los cristianos no oramos es porque no creemos que Dios escuche nuestra oración. Decimos: “Con nosotros no pasa nada cuando oramos”. Hay muchos así. Y otros además dicen: “Hace años que estoy orando, pero no funciona”. Y de un momento a otro dejamos de orar, pues no vemos resultados en la oración.
Pero, este tiempo se termina hoy, porque Dios quiere darnos un nuevo espíritu de oración. El profeta Zacarías así declaró: “Y derramaré sobre la casa de David, y sobre los moradores de Jerusalén, espíritu de gracia y de oración; y mirarán a mí, a quien traspasaron, y llorarán como se llora por hijo unigénito, afligiéndose por él como quien se aflige por el primogénito.” (Zacarías 12:10).
Dios quiere tocar nuestro espíritu de una manera nueva y nos llama para estemos nuevamente cerca de Él, pues sin oración no podemos vivir como cristianos.
- Por Pecados Ocultos.
Cristianos con pecados ocultos pueden hacer de todo. Pueden ir al Culto, puedes ser líderes de Células, ser buenos colaboradores, hasta pueden predicar, pero hay una cosa que no pueden hacer: ¡no pueden pasar tiempo con el Señor en oración! Dios no tiene comunión con el pecado, aunque intentemos cubrirlo con actividades cristianas o con los afanes religiosos.
Permítanme hacerles una advertencia: ¡una vida sin oración lleva a juicio! Si dejamos de orar, hay consecuencias que tenemos que asumir. El Espíritu Santo se entristece o se apaga de nuestra vida, según nos dijo el apóstol Pablo en Efesios 4:30 y 1 Tesalonicenses 5:19. ¡Qué ingenuo uno puede llegar a ser! Porque lo único que Dios quiere es tener comunión conmigo y contigo. Tiempo para compartir y tiempo para derramar de Su Poder y Bendición.
¿Estamos dispuestos a ser encendidos nuevamente? Dios quiere hablar a nuestro espíritu. Dios quiere llenar Bolivia con nuestra oración. Sentimos que estos son día de un principio, una largada celestial, de un mover de oración que va a barrer la nación con cientos de discípulos en un arranque de algo que Dios quiere hacer, pues las señales de los tiempos están por todas partes, desafiando al Pueblo de Dios a ponerse en la brecha. Sabemos que Dios es Dios de los tiempos y Él tiene un itinerario para las naciones, planes fijos para nosotros. Aún nuestro nacimiento fue un momento que Dios determinó. Lo mismo pasa cuando alguien muere, pues es el momento que Dios ha determinado. Por eso, es sumamente importante y clave que respondamos al llamamiento de Dios, y si Su Pueblo no acepta ni reacciona al llamamiento, sufrirá consecuencias dolorosas.
Amamos ver bendición en nuestra nación y Dios ha dado grandes bendiciones a Bolivia. Si nos ponemos a pensar recordaremos todas las bendiciones que Dios nos ha dado como Nación. Pero, al mismo tiempo, vemos cómo Satanás y poderes de destrucción se están moviendo libremente causando pobreza, escasez, miseria, deudas, violencia, maldad, delincuencia, extorsión, corrupción y destrucción de los fundamentos de la Nación. Lo que hace años era rechazado y abominable, hoy es aceptado y respetado. Por eso necesitamos un despertar espiritual que sacuda las estructuras de cada iglesia local y de cada denominación – el avivamiento prometido y deseado para nuestros días.
En el Amor del Señor y en la Lucha por el Reino, Alberto Magno y Gladys de Sales, sus pastores.

