Calle Beni #455, Santa Cruz
+591 3 3 327609
Calle Beni #455, Santa Cruz
+591 3 3 327609

Pastoral 14 DICIEMBRE 2025

Pastoral 14 de Diciembre - Ap. Alberto Magno Sales de Oliveira

¡Hanukkah, la Esencia del Mesías Yeshuah!

“Se celebraba en Jerusalén la fiesta de la Dedicación. Era invierno, y Jesús andaba en el, como os he dicho. Mis ovejas oyen mi voz y yo las conozco, y me siguen; yo les doy vida eterna y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano.” Juan 10:22-28

Hoy empezaremos nuestra Fiesta del Hanukkah y la celebraremos hasta el domingo, 21 de diciembre. Nuestra alegría al celebrar esta Fiesta no es comparada a ninguna fiesta que se celebra en esta ocasión del año, pues evoca algo que TODOS, absolutamente todos, podemos experimentar – la reinauguración del Templo del Espíritu Santo, que somos todos los creyentes en Jesús, el Mesías.

 

¿Por qué podemos decir que Hanukkah es la esencia del Mesías Yeshuah?

 

El candelero (Hanukkiah) que se usa para encender las luces (velas) durante los ocho días de esta fiesta bíblico-judaica, posee un brazo que queda en destaque, o más elevado que los demás ocho brazos, o al mismo nivel y un lugar distinto de los demás.

 

Este brazo significa consagración, Jerusalén en la Conmemoración de la Fiesta de la Dedicación. Este es el único pasaje bíblico en el Nuevo Testamente que se refiere a esta fiesta. Tampoco encontramos

 

Este brazo principal en destaque es el que enciende todas las demás luces (velas) y se llama “Shamash”, que significa, en hebreo, “Siervo”. Celebrando, pues, con alegría esta importante Fiesta, nos acordamos de Aquel que fue “Siervo”. Mateo 20:28 nos dice: “Como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos”.

 

El apóstol Pablo expresa con grandeza la actitud de “siervo” que tenía Jesús. En Filipenses 2:5-11 leemos: Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.

 

Durante los 6.000 años de la Tierra, durante el séptimo milenio (el reinado del Mesías) y el octavo milenio por la Eternidad que sigue, Yeshuah es la LUZ que ilumina incesante antes, durante, después de la Creación y para siempre. Nuestro Señor YESHUAH dijo de sí mismo: “Otra vez Jesús les habló, diciendo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.” (Juan 8:12). La palabra profética en boca de Simeón, cuando José y María llevaron a Jesús para ser presentado en el Templo, es muy relevante y valiosa para nosotros, pues confirmó ser Él el Mesías esperado. La encontramos en Lucas 2:25-32: “Y he aquí había en Jerusalén un hombre llamado Simeón, y este hombre, justo y piadoso, esperaba la consolación de Israel; y el Espíritu Santo estaba sobre él. y le había sido revelado por el Espíritu Santo, que no vería la muerte antes que viese al Ungido del Señor. Y movido por el Espíritu, vino al templo. Y cuando los padres del niño Jesús lo trajeron al templo, para hacer por él conforme al rito de la ley, él le tomó en sus brazos, y bendijo a Dios, diciendo: Ahora, Señor, despides a tu siervo en paz, conforme a tu palabra; porque han visto mis ojos tu salvación, la cual has preparado en presencia de todos los pueblos; Luz para revelación a los gentiles, y gloria de tu pueblo Israel”.

 

YESHUAH concedió y concede a todos Sus discípulos Su LUZ, y por eso declaró en Mateo 5:14-16: “Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa. Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.

 

Celebrar HANUKKAH es igualmente un acto profético para que nosotros, Sus discípulos en esta generación, limpiemos nuestras lámparas de cualquier impureza, para que, sirviendo al prójimo en amor, dejemos que la Presencia y el Carácter de YESHUAH brillen en nosotros, a fin de que todos a nuestro alrededor sepan que ÉL ES EL SEÑOR, y que SU LUZ los alcance.

 

¡¡¡Celebremos a YESHUAH, nuestro MESÍAS y nuestra LUZ!!!

 

En el Amor del Señor y en la Lucha por el Reino, Alberto Magno y Gladys de Sales, sus pastores.