Pastoral 22 de Febrero - Ap. Alberto Magno Sales de Oliveira
¿No Tengo Tiempo para Leer la Biblia?
La vida moderna con todas sus exigencias, podría ser nuestra excusa, de que siempre hay algo que hacer, y los miles de compromisos etc. Si somos honestos con nosotros mismos podríamos reconocer que esta es una excusa no valida. En el sentido de que no estamos tan ocupados como decimos.
En el transcurso de nuestros días ocupados hay horas muertas y tiempo que pasamos en cosas que no son tan importantes. ¡Todo es cuestión de prioridad! Además, nuestro enemigo, el diablo, estará impidiendo a toda costa que ni toquemos la Biblia; que la dejemos sólo para los domingos cuando vayamos a la iglesia, que ni pensemos en ella para nada.
Y caemos en la trampa y las consecuencias por no leerla nos afectarán en gran manera. Son muchas las consecuencias por no leer ni estudiar las Escrituras. He aquí, alistamos algunas de ellas:
- El no llegar a conocer verdaderamente a Dios;
- Creer cualquier cosa que la gente hable sobre la Biblia;
- Llevar una vida religiosa, y no el resultado de convicciones personales;
- Si somos gente de oración, muchas de nuestras peticiones podrán estar fuera de la Verdad de Dios y de Su Voluntad;
- Podemos perder toda la esperanza y el disfrute de una vida con propósito;
- Podemos tener una imagen distorsionada de quien es Dios;
- Nos será fácil creer cualquier falsa doctrina;
- No tener una relación personal e íntima con Dios;
- Ser un laboratorio de los patrones de conducta de Satanás;
- Muerte espiritual;
Si en verdad tenemos una vida muy ocupada y no tenemos tiempo, por favor, pensemos en este método sencillo de lectura Bíblica para personas ocupada.
- Leer un capítulo de la Biblia cada día (uno sólo). Comencemos por el Evangelio de Juan, y luego sigamos el orden del Nuevo Testamento. ¿Por qué por el Evangelio de Juan? El apóstol Juan tuvo una relación muy cercana con Jesús y nos lo deja ver de forma clara cómo podemos tenerla también.
- Hablar con Dios (regularmente). Al leer la Biblia, Dios habla con nosotros y será muy bueno no dejarlo hablar solo. Hablemos con Él, como con una persona que es. Hablemos corto, claro y desde nuestro corazón. Luego esto se hará un hábito maravilloso y podremos crecer en nuestra relación con el Señor de nuestras vidas.
- Pensemos durante el día en lo que hemos leído. Alguna palabra que nos llamó la atención, algo de la lectura, de lo que hemos hablado con Dios, pensémoslo un poco. Dios nos enseñara algo.
Esto lo podemos hacer en la mañana, o durante el día, usando nuestras horas muertas cuando no hacemos nada. Algo natural, tranquilo; y las cosas comenzarán a cambiar. Lo que importa es que seamos persistentes y que sigamos adelante. Una señal de que esto funciona son algunos contratiempos que tendremos; y nos será la prueba de que verdaderamente funciona. De seguro que el enemigo nuestras almas no le gustará que nos acerquemos a Dios y que Lo conozcamos. Pero, Él estará con nosotros y Su Ángel estará acampando alrededor de nosotros (Salmo 34:7).
Luego, nos veremos buscando más de Dios, y con deseos de conocerle más. A Dios le gusta cuando le buscamos voluntaria y espontáneamente. “Yo amo a los que me aman, y me hallan los que temprano me buscan”. (Proverbios 8:17).
En este año 2026 estamos presentando una vez más el Plan de Lectura Bíblica Anual en manera CRONOLÓGICA, en el orden como fueron escritos según las fechas de cada libro y porción bíblica. Lo presentamos en cada Boletín dominical y lo hacemos para motivar un nuevo enfoque de acercamiento a la Palabra de Dios. Anhelamos que muchos puedan aprovechar esta bendita oportunidad de profundizar su conocimiento de la Verdad de Dios de un modo más comprensivo.
En el Amor del Señor y en la Lucha por el Reino, Alberto Magno y Gladys de Sales, sus pastores.

